Cómo trabajamos
Cada pedido que entra a la redacción sigue el mismo recorrido. No hay atajos ni etapas que se salteen: si un dato no se verifica, no se publica. Este es el orden real de trabajo, con lo que necesitamos de tu lado en cada tramo.
Recibimos el tema por correo o formulario: puede ser una consulta puntual, una propuesta de cobertura o un dato para verificar. Registramos quién lo pide, para qué medio o área trabaja y qué plazo maneja. Si el tema ya fue cubierto, lo decimos antes de avanzar.
Antes de escribir, acordamos el ángulo: no es lo mismo un informe sobre polos tecnológicos de Córdoba que una nota sobre digitalización de trámites municipales. Fijamos fuentes probables, extensión estimada y si hace falta trabajo de campo o entrevistas presenciales.
Contactamos fuentes primarias: empresas, universidades, áreas de gobierno, cámaras del sector IT. Cruzamos cifras con al menos dos orígenes independientes. Cuando un dato no se puede confirmar, queda fuera del texto o se marca explícitamente como no verificado.
El texto pasa por redacción y después por edición. En esa instancia se ajustan titulares, se revisan cifras contra las fuentes originales y se decide el material gráfico: infografías de conectividad, fotos de centros de cómputos o capturas de sistemas públicos.
Publicamos con fecha y firma, y dejamos abierta la corrección posterior si aparece información nueva. Los temas con desarrollo largo se agrupan en series. Si tu consulta derivó en una cobertura, te avisamos cuando sale y con qué alcance.
Para ver cómo se aplica este recorrido en casos concretos, revisá los casos de uso documentados o consultá los planes de cobertura y colaboración.
Cómo trabajamos, paso a paso
Antes de escribir, cerramos el ángulo con la mesa editorial. Se eligen fuentes primarias: empresas del polo de Córdoba, áreas de sistemas municipales, equipos docentes que ya probaron IA en aula. Si no hay al menos dos fuentes verificables, el tema no avanza.
Entrevistas, pedidos de datos públicos y visitas a plantas o laboratorios. Cada cifra que va al texto queda respaldada por documento o testimonio grabado. Los pilotos de IA educativa, por ejemplo, se contrastan con las instituciones que los aplicaron y con quienes decidieron no escalarlos.
El texto pasa por edición de estilo y por una revisión técnica que marca lo que no se puede afirmar. Ahí se explicitan los límites del caso: qué municipio digitalizó de verdad, qué trámite sigue en papel, qué modelo no funcionó fuera del demo. Publicamos con esas salvedades a la vista.
La nota sale con fecha, firma y fuentes citadas. Después seguimos el tema: si una empresa del polo cambia de rumbo o un trámite vuelve al papel, actualizamos. Los reportajes sobre industria IT no se cierran el día que se publican.